Me llamaste poetastro que alinea arcanas palabras , como se amontonan en polvoriento desván viejos trastos.
Me llamaste cicatrizada herida en los oscuros pliegues de piel de tu etérea vida.
Me llamaste moribundo beso de Narciso , que en el espejo de tu tiempo fue tan solo un efímero inciso.
Me llamaste ojal con flor marchita , donde pulgadas de tóxicos instantes crepitan.
Me llamaste sonámbulo Noviembre en una primavera que duerme.
Me llamaste callejón de niebla que tras un lluvioso amanecer bosteza y tiembla.
Me llamaste epígono de quimérico sueño que en infecundo soliloquio , aún se cree prólogo.
Me llamaste solitario habitante de pronombres en derruida torre.
Me llamaste bufanda de hielo en la garganta de soleado cielo.
Me llamaste , y parece que no te enteraste , que no hay mayor antítesis que intentar esculpir un después en la serpenteante frente del adverbio antes .
Qué difícil es decir lo siento ....heridos de muerte los sentimientos.
Qué difícil es decir lo siento ....heridos de muerte los sentimientos.
