Beso unos labios anestesiados que de una boca se alejan , como antaño un paciente amante,en calurosa noche andaluza,cortejaba ante fría reja,mientras una cómplice Luna enarcaba sus cejas.
Busco los diseminados dados del azar en un cuerpo de piedra , mientras lechosas y espesas horas con dentelladas de tiempo devoran.
Huelo la fragancia de un desolado clavel blanco cuyo tacto de frío mármol hiela mis dedos exhaustos.
Quiero despertar en una madrugada que no pertenezca a nadie , quiero que mi balcón no esté preso en estrecha calle.
Ahora que vivo y no duermo , de un oceánico abandonado lecho , se exilia una sonámbula aurora.
Como debió silenciarse el irrefutable testimonio de un traidor testigo , hay tantos versos que callo y no escribo , como apuñaladas palabras que no digo.
Te he buscado en un millón de auroras ...y estás aquí....ahora.
