No era yo , Vulcano en su fragua , ni tú eras la diosa Venus , que en mullido lecho lo aguardaba.
No era tan sólo un matiz lo que emborronaba nuestro incomprensible decir.
Era una Luna pálida la que te lisonjeaba , y cegaba tu mirada para que yo no la iluminara.
Era tu caminar nocturno el que en la luz del mediodía dejaba un rastro de humo.
Te contemplé , aturdida en la insurrección de tus emociones , que como vociferantes hordas entre infructuosas cavilaciones , te envolvían en obstinadas ensoñaciones.
Te descubrí como un Cyrano , que con trémula mano escribía versos en vano , para que otros torpes y arrogantes labios los pronunciasen a tu oído , cadenciosos , despacio.
Te besé ayer y antes de ayer como un soñador Leonardo a su Mona Lisa , mientras tras su sonrisa , el deseo se perdía ; y la razón , la pasión engullía.
Estás ...y no estás ...contradicción irónica ... la ubicuidad emocional.
