Hambre de libertad sin acerados labios que borren su nombre despacio.
Necesidad de atmósfera respirable en el oscuro enjambre en el que se esconden amalgamadas las frustraciones y lo deseable.
Anhelo de disolver la grisácea niebla donde insomnes figuras , como llamas que se apagan , crepitan , tiemblan.
Ánsias de cálido vientre al que repatriar al silente remitente , que en una carta vacía escribe versos con tinta transparente.
Terror al oculto yo interior , al alter ego de la sinrazón que expía encanecida culpa , tras el espeso cortinaje de una noche difunta.
Al final todo sucumbe al poder en el que todo ser se funde con el hoy , el mañana y el ayer.
Al final todo sucumbe al poder en el que todo ser se funde con el hoy , el mañana y el ayer.
